Besa el aura que gime blandamente
las leves ondas que jugando riza;
el sol besa a la nube en occidente
y de purpura y oro la matiza;
la llama en derredor del tronco ardiente
por besar a otra se desliza;
y hasta el sauce, inclinandose a su peso,
al rio que le besa, vuelve un beso.
G.A. Becquer
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